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EL ACUARIO MáS GRANDE DE AMéRICA DEL SUR

Pronto, muy pronto, las aguas en las playas de Río de Janeiro serán vistas con otros ojos. A partir del 9 de noviembre, quienes visiten la Cidade Maravilhosa podrán explorar el impresionante Acuario Marino de Río de Janeiro, o AquaRio, que permitirá zambullirse en el rico -y amenazado- mundo animal subacuático que existe en las costas de Brasil.

Con 26.000 metros cuadrados de área construida divida en cinco pisos y 28 tanques que suman un total de 4,5 millones de litros de agua salada con capacidad para 8.000 peces de 350 especies, el AquaRio será el mayor acuario de América del Sur (el más grande de América Latina es el de la Ciudad de México, mientras que el mayor de todo el continente está en Atlanta), una experiencia educativa y de entretenimiento única para que chicos y adultos disfruten en Río de Janeiro. Para el biólogo marino Marcelo Szpilman, director del proyecto, el AquaRio promete convertirse en un tercer ícono de la ciudad después de la estatua del Cristo Redentor y del morro Pan de Azúcar.

Su ubicación, en uno de los extremos de la transformada zona portuaria del centro carioca, Porto Maravilha, ya se ha vuelto uno de los puntos más populares del Río post Juegos Olímpicos, salpicado por otras nuevas atracciones culturales -como el Museo del Mañana y el Museo de Arte de Río (MAR)-, la terminal de cruceros, el flamante paseo del Boulevard Olímpico atravesado por un moderno tranvía eléctrico, y la renovada Praça Mauá. La misma sede del acuario es producto de una mutación: el edificio fue originalmente construido como un gigantesco frigorífico y depósito para el puerto.

Ahora, ni bien ingresen en el AquaRio, los visitantes serán recibidos por el enorme esqueleto suspendido de una ballena jorobada que en 2014 encalló y murió en la Praia da Macumba, en la zona oeste de Río. Y a partir de ese espectacular lobby central, comenzará un recorrido por el fantástico universo marino, concentrado en las costas brasileñas.

Tiburones, mantarrayas, peces león, morenas, meros, caballitos de mar, abadejos y bonitos se suceden en los coloridos tanques acompañados por pantallas de información sobre cada especie y sus hábitats. Una de las primeras propuestas más originales es la de ingresar a un globo de acrílico transparente que da la impresión de estar sumergido en medio de un cardumen; las "grutas virtuales" ofrecen la posibilidad de crear peces digitales para entender su comportamiento; y ya para los más aventurados, los tanques de toque permiten tocar algunos animales. Pero, sin dudas, el mayor atractivo del AquaRio es el tanque oceánico de 3,5 millones de litros, por el que nadan tiburones-nodriza, tiburones-toro, tiburones oceánicos, de puntas blancas, y elegantes mantarrayas. Se los puede apreciar desde unos grandes ventanales o, mejor, ingresando al túnel de 20 metros de largo que serpentea por el fondo del tanque, totalmente rodeado de agua y animales.


En colaboración con el Departamento de Biología Marina de la Universidad Federal de Río de Janeiro, el AquaRio tendrá un área de investigación científica sobre el comportamiento de los animales, además de un sector de conservación enfocado en la reproducción en cautiverio de especies que están amenazadas de extinción. Más adelante, el acuario recibirá un Museo de Ciencias, así como Museo del Surf, una exposición permanente sobre conchas marinas, y un centro de preservación de tortugas a cargo del renombrado Proyecto Tamar, con sede en el estado de Bahía.

Mientras tanto, otras actividades adicionales que el AquaRio presenta -por el pago de una tarifa extra-, son el buceo acompañado en el "tanque oceánico", en medio de los tiburones, la visita a los bastidores, o pasar la noche en el acuario, en bolsas de dormir para niños alineadas a lo largo del "tanque oceánico".



Fuente: http://www.el-nacional.com/viajes/
Fecha de publicación: 03/11/2016
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